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Trenes de alta velocidad en México.

En enero del 2015, Querétaro se llevó la lamentable sorpresa de que el proyecto de tren de alta velocidad México-Querétaro era suspendido indefinidamente por el entonces presidente Enrique Peña Nieto, citando como razón la salida del proyecto y cancelación de la licitación al consorcio asiático a cargo, liderado por China Railway.

Esto aunado al rechazo por la ciudadanía que habitaba los alrededores donde se proponía instalar estaciones, se encargó de finalizar el proyecto que ahora, 5 años después, está en discusiones para una posible revitalización.

Junto a la polémica del llamado Tren Maya, nacida por el impacto proyectado que este tendrá sobre la ecología y conservación cultural de la península de Yucatán, los proyectos de trenes de alta velocidad en el país han sido objeto de escéptico rechazo por parte de los ciudadanos en general.

Desde los 20,000 kilómetros de vías generados durante el Porfiriato, esta cifra no ha crecido sustancialmente en el último siglo. Para su modernización hacia un sistema de trenes de pasajeros, estos antiguos rieles actualmente poseen una característica que limita su uso: son de una sola vía, enfocados a operaciones de carga. Esto hace que los servicios sean infrecuentes por su naturaleza monovía, así que los beneficios encontrados en trenes europeos, por ejemplo, centrados en eficiencia o tiempos de viaje reducidos, no podrían concretarse.

¿Es imposible entonces un tren de alta velocidad en México? ¿Sus usos serían limitados y no tendrían beneficios notables? Desde este momento adelantamos un rotundo no para ambos cuestionamientos. No solo es posible hacerlo, sino que la extensión territorial de México demanda un sistema de transporte ferroviario que ofrezca una alternativa al aéreo o terrestre, reduciendo las emisiones, liberando a las autopistas para transporte de carga y dividiendo el tráfico de pasajeros internacionales más efectivamente entre los aeropuertos del país.

Un compromiso a largo plazo.

Hace tres décadas, apunta Roberto Remes Tello Coordinador General de la Autoridad del Espacio Público del Gobierno de la CDMX, el país fijó claramente la prioridad en materia de comunicación terrestre: autopistas, seis ejes de costa a costa fueron construidos junto con tres ejes de frontera a frontera. En el caso de enfocarse en los trenes, continúa Remes Tello, la estrategia hubiera sido conectar todas las capitales y ciudades más importantes del país con rieles a dos vías.

Al hacerlo, sería posible entonces desarrollar tecnología nacional, para no depender únicamente de contratistas extranjeros, que habilite conexiones de alta velocidad. Hace tres décadas esa visión fue aplazada en favor de las autopistas, y si empezamos a planear desde ahora sobre una implementación ferroviaria a escala nacional, nos tomaría aproximadamente ese tiempo en lograrla, aunque sin planeación nunca sucederá.

High speed train driving along the rails through a train station tunnel at night. Motion Blur. Long Exposure. Edited, Composite Night Skyline. Odaiba, Tokyo, Japan, Asia

¿Y para qué todo ese esfuerzo, dinero y tiempo? ¿En que beneficiaría a los mexicanos? La implementación de ferrovías de alta velocidad ayuda en especial a la logística y su enfoque ecológico, pues canaliza pasajeros buscando recorrer las ciudades principales del país hacia los trenes, liberando las autopistas para camioneros, reduciendo la posibilidad de accidentes, y despejando al transporte urbano. Con las ferrovías habilitadas para pasajeros, sería posible que, gastando el mismo dinero y tiempo que en un taxi, el pasajero viaje en tren a un aeropuerto internacional cercano dividiendo además el tráfico aéreo por la mitad junto a las emisiones de CO2.

Una investigación del 2013 conducida por Alfonso Herrera García y Orlando Sánchez López, mostró que implementar el transporte ferroviario para reemplazar trayectos aéreos menores a 500 kilómetros podía retrasar la saturación del aeropuerto capitalino hasta 4 años, reduciendo anualmente la emisión de dióxido de carbono hasta en 248 kilotones. Tristemente se optó por ignorar estos beneficios comprobables, aprobando en su lugar presupuesto para la construcción de un nuevo aeropuerto en la Ciudad de México cuyo proyecto terminó por ser cancelado en enero del 2019.

La opinión de los industriales queretanos con respecto al proyecto de tren de alta velocidad México-Querétaro ha cambiado desde el 2015. Ahora, el presidente de la Cámara Nacional de Promoción y Desarrollo de Vivienda, Ricardo Torres Juárez, opina que “sería un detonante importante para varios sectores, entre ellos el turístico, comercial e industrial”. Y en especial con la crisis económica traída por el COVID-19 golpeando al sector turístico y minorista por sobre todos, un proyecto que agilice la movilidad para facilitar sus reactivaciones sería un respiro muy necesario para giros comerciales que emplean a cientos de miles de mexicanos alrededor de todo el país. De ninguna manera sería un proyecto sencillo de consolidar, pero esos beneficios que Querétaro podrá percibir si el proyecto es completado, son los mismos que podrían impactar positivamente la economía de todo el país si un futuro interconectado por las ferrovías nacionales llega a consolidarse algún día.

Woodward, con sus más de 8 décadas en la industria logística, ha visto innovaciones, crisis y cambios importantísimos en la logística mexicana. Operando en cielo, mar y tierra, somos una compañía versátil que exhorta a la innovación en transporte, especialmente por los grandes beneficios ecológicos que podría traer. Lo sustentable, rápido y efectivo siempre ha sido el futuro, pero hoy más que nunca, debemos apretar el paso para llegar hasta ahí antes de que sea demasiado tarde.